Escuela para adultos: la escuela de la diversidad
Por: Silvina Carraud, Patricia Da Dalt y María Laura Zanini (*)
“El reconocimiento de la diversidad no puede ser la actitud misericordiosa frente al distinto, al que intentamos reinstalar en la órbita de los valores legitimados, sino la consideración de un ‘otro’ con el que ‘completamos’ nuestras humanidades.”
Duschatzky, S. (1996) “De la diversidad en la escuela a la escuela de la diversidad”
En la educación pública, es recurrente la pregunta sobre los alcances o límites de nuestra acción educativa posible, sobre el sentido de las prácticas escolares, los fines que debería perseguir la acción escolar, muchas veces jaqueada en sus certezas por la demanda de atender a la crítica a las concepciones modernas, a la atención a la “diversidad”, a conciliar una práctica inevitablemente normativa y homogeneizadora con la crisis de valoraciones uniformes, a resolver las irónicas relaciones educación-no-trabajo, al fin, al desencanto general. La pregunta por la posibilidad y el alcance de lo educativo tiene actualidad. La duda es razonable tanto sea por los evidentes índices de repitencia, deserción o ingreso tardío al sistema como por la creciente sospecha de que la baja en los logros a que aspiramos institucionalmente se traduce incluso en ciertos casos en la promoción de los alumnos a pesar de no haber obtenido siquiera los aprendizajes esperados en un contexto de expectativas ya reducido. Siguiendo a Baquero, podemos afirmar que la necesidad de atender a la diversidad aparece en el cotidiano de nuestras prácticas y discursos, y si surge como una urgencia relativa para la regulación de nuestras prácticas, se debe en parte al reconocimiento de la injusta exclusión habitual que había operado el sistema educativo con un cúmulo enorme de diferencias o a como había logrado o logra asimilarlas bajo la figura de una inclusión excluyente. Esto termina provocando una sospecha sobre la educabilidad posible de la población diversa a atender.
“Sería pertinente señalar, sin duda, que los estudios de género, de educación de adultos o los que ensayan miradas ante el fracaso escolar masivo, constituyen también un ejemplo notable de preocupación por la necesidad de atención a la diversidad.”
La población escolar de la modalidad de adultos estaba compuesta, tradicionalmente, por aquellos que por razones laborales, económicas, familiares, entre otras, habían culminado sus estudios primarios y no habían tenido acceso al nivel medio, habiendo transcurrido varios años entre esa escolarización y su ingreso al Bachillerato para Adultos.
Hoy, es un espacio donde conviven múltiples presencias heterogéneas: jóvenes y adultos. En relación con “lo juvenil”, el contexto en que se establece el vínculo pedagógico: la desigualdad social, la desafiliación laboral, los desmembramientos familiares, la vulnerabilidad social e identitaria, las inseguridades y desorientaciones individuales que influyen en las disposiciones individuales y colectivas del comportamiento, exige asumir “la complejidad de los heterogéneos y novedosos problemas sociales que asisten a los jóvenes y permean sus procesos de enseñanza, aprendizaje, socialización, interacción y participación.”
Asimismo, en nuestros días, la escuela comparte su rol en la percepción del mundo, adquisición de valores y procesos de socialización y organización del tiempo con los medios de comunicación masiva. Si bien ambos ofrecen un conocimiento real, existen diferencias entre ellos. La escuela contribuye al saber formalizado, organizado, jerarquizado, al cual se accede por etapas, a través de la enseñanza que involucra mecanismos de evaluación del esfuerzo y del rendimiento. Privilegia el lenguaje verbal. En cambio, el saber que brindan los medios masivos quiebra las categorías intelectuales tradicionales propias del sistema escolar, fluye sin orden, sin autoridades aparentes; se encuentra relacionado al entretenimiento, sin obligación ni evaluación. Prevalecen lo audiovisual y los mensajes de carácter masivo .
Cabe interrogarnos, entonces, como docentes, cuales son los desafíos, alcances y limitaciones de desarrollar nuestra tarea en la escuela para adultos, en un tiempo en el que, debido a las nefastas políticas neoliberales que venimos padeciendo, el derecho social a la educación pretende ser convertido en un bien de consumo.
Referencias bibliográficas
Aparicio, P. (2005) “Jóvenes y educación: perfiles, escenarios y horizontes. Breve aporte para la consolidación de políticas de juventud en Argentina”.
Baquero, R. “La educabilidad bajo sospecha”, en Cuaderno de Pedagogía. Rosario, Año IV, Nº 9 ; 71-85, Octubre 2001
Quiróz, María Teresa. Educar en la comunicación/comunicar en la educación. en Quiróz, María T.; Schmucler, Héctor; Entel, Alicia; Lambruschini, Gustavo; y Alfaro, Rosa M. Comunicación y Educación como Campos Problemáticos desde una Perspectiva Epistemológica. Cuadernos, Fac. Cs. de la Educación, UNER, Paraná, 1995.
(*)Docentes de E.P.N.M. N º 98 B.A.P.A. “Roberto N. Epele”, de Gualeguay,


hola estaba interesada en terminar el secundario, me gustaria saber donde queda la escuela-
atte,Giselle
Hola Giselle, la Escuela Secundaria de Adultos Nº 2 “Roberto N. Epele”, de la ciudad de Gualeguay, conocida como BAPA, funciona en San Martín 307, a partir de las 19:30 horas. (Es el edificio de la Escuela Nº3 “Marcos Sastre”) Teléfono: 03444-428179
Es muy valiosa la decisión que has tomado de terminar el secundario, te felicito por eso. Muchas gracias por comunicarte!
hola quisiera saber donde puedo empesar la secundaria deje en septimo año y quisiera terminar la secundaria pero nose donde se puede tengo 20 años y si saben de alguna direccion por favor me podrian decir soy de gualeguaychu ..
Colegio Nacional o Manuel Belgrano